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segunda-feira, 18 de novembro de 2013

Naomi Klein: Por qué necesitamos una eco-revolución - Why we need an eco-revolution

Naomi Klein, 2010 Toronto Police Headquarters . Whoami-whoareyou

Por qué necesitamos una eco-revolución

Naomi Klein

En diciembre de 2012, un investigador de sistemas complejos con el pelo teñido de rosa, Brad Werner, se abrió camino entre una multitud de 24.000 geólogos y astrónomos en el Congreso de otoño de la Unión Geofísica Americana que se celebra cada año en San Francisco. Las conferencias de este año acogían participantes de renombre, desde Ed Stone, del proyecto Voyager de la NASA, que explicaba un nuevo hito en el camino hacia el espacio interestelar, hasta el director de cine James Cameron, que compartía con los asistentes sus aventuras en batiscafos de profundidad.

Sin embargo, fue la sesión del propio Werner la que levantó más controversia. Tenía por título “¿Está la tierra jodida?” (título completo: “¿Está la tierra jodida? Inutilidad dinámica de la gestión medioambiental y posibilidades de sostenibilidad a través del activismo de acción directa.”).

De pie en la sala de conferencias, el geofísico de la Universidad de California en San Diego, mostró a la gente el avanzado modelo informático que estaba usando para responder a dicha pregunta. Habló de los límites del sistema, de perturbaciones, disipaciones, puntos de atracción, bifurcaciones y de un puñado de muchas otras cosas que son tan difíciles de comprender para quienes somos legos en la teoría de los sistemas complejos. No obstante, el tema de fondo estaba más que claro: el capitalismo global ha hecho que la merma de los recursos sea tan rápida, fácil y libre de barreras que, en respuesta, “los sistemas tierra-humanos” se están volviendo peligrosamente inestables. Cuando un periodista le presionó para que diera una respuesta clara sobre la pregunta “¿estamos jodidos?”, Werner dejó a un lado su jerga para contestar: “más o menos”.

Sin embargo, había una dinámica en el modelo que ofrecía alguna esperanza. Werner lo denominó “resistencia”: movimientos de “gente o grupos de gente” que “adoptan un cierto tipo de dinámicas que no encajan con la cultura capitalista”. Según el resumen de su comunicación, esto incluye “acción directa medioambiental y resistencia proveniente de más allá de la cultura dominante, como las protestas, bloqueos y sabotajes perpetrados por indígenas, trabajadores, anarquistas y otros grupos activistas”.

Las reuniones científicas serias, normalmente, no implican llamadas a la resistencia política en masa, mucho menos acciones directas y sabotajes. No es que Werner estuviera exactamente convocando estas acciones. Simplemente tomaba nota de que los levantamientos en masa de la gente (en la línea del movimiento abolicionista, de los derechos civiles o del “Ocupa Wall Street”) representan la fuente más probable de “fricción” a la hora de ralentizar una máquina económica que está escapando a todo control. Sabemos que los movimientos sociales del pasado han tenido una “tremenda influencia en… cómo la cultura dominante ha evolucionado”, señaló. Así que es lógico que “si pensamos en el futuro de la tierra, y en el futuro de nuestro acoplamiento al medio ambiente, tenemos que incluir la resistencia como parte de la dinámica.”. Y eso –argumentó Werner-, no es una cuestión de opinión, sino un “verdadero problema de geofísica”.

Muchos científicos se han visto forzados a salir a la calle por los resultados de sus descubrimientos. Físicos, astrónomos, doctores en medicina y biólogos se han situado al frente de movimientos contra las armas nucleares, la energía nuclear, la guerra, la contaminación química y el creacionismo. Así, en noviembre de 2012, la revista Nature publicó un comentario del financiero y filántropo medioambiental Jeremy Grantham, urgiendo a los científicos a unirse a esta tradición y a “ser arrestados si fuera necesario”, porque el cambio climático “no es solo la crisis de vuestras vidas: es también la crisis de la existencia de nuestra especie”.

No hace falta convencer a algunos científicos. El padrino de la moderna ciencia climática, James Hansen, es un activista formidable que ha sido arrestado alrededor de media docena de veces por su lucha por el cierre de las minas de carbón en las cimas de las montañas y contra los gaseoductos de gas de esquisto (incluso este año dejó su trabajo en la NASA, en parte para tener más tiempo libre para sus campañas). Hace dos años, cuando fui arrestada en las inmediaciones de la Casa Blanca en una acción masiva contra el gaseoducto de gas de esquisto Keystone XL, una de las 166 personas que había sido esposada ese día era un glaciólogo llamado Jason Box, un experto sobre el derretimiento de la capa de hielo de Groenlandia mundialmente reconocido. 
    
“No podía seguir respetándome a mí mismo si no iba,” dijo Box en aquel momento, añadiendo que “parece que, en este caso, no es suficiente con votar. También necesito ser un ciudadano”.

Es admirable. Pero lo que Werner está haciendo con su modelo es diferente. Él no está diciendo que su investigación le llevara a tomar parte activa contra una política en particular; lo que está diciendo es que su investigación muestra que todo nuestro paradigma económico es un desafío a la estabilidad ecológica. Y, claro está, desafiar este paradigma económico con un movimiento de masas reactivo resulta la mejor baza humana para evitar la catástrofe.

Eso es muy fuerte. Pero no está solo. Werner forma parte de un pequeño pero cada vez más influyente grupo de científicos cuyas investigaciones en el campo de la desestabilización de los sistemas naturales (de los sistemas climáticos, en particular) les está llevando a conclusiones transformativas, incluso revolucionarias, similares. Y para cualquier revolucionario en el armario que alguna vez haya soñado con derrocar el actual orden económico a favor de algún otro que como mínimo no lleve a los pensionistas italianos a colgarse en sus casas, este trabajo debería serle de un especial interés. En gran medida, porque hace que cruzar el abismo entre este cruel sistema y otro nuevo (tal vez, con mucho trabajo, un sistema mejor) no sea ya una mera cuestión de preferencia ideológica, sino más bien de una exigencia para la existencia de nuestra especie en este mundo.

Al frente de este grupo de nuevos científicos revolucionarios se encuentra uno de los máximos expertos en cuestiones climáticas en Gran Bretaña, Kevin Anderson, director adjunto del Centro Tyndall para la Investigación del Cambio Climático, que en muy poco tiempo se ha situado como una de los centros de investigación sobre el clima más importantes en el Reino Unido. Dirigiéndose a todos, desde el Departamento para el Desarrollo Internacional hasta el Ayuntamiento de Manchester, Anderson se ha pasado más de una década popularizando pacientemente los resultados de la ciencia climática más moderna a políticos, economistas y activistas.  En un lenguaje claro y comprensible, ha ofrecido una rigurosa hoja de ruta para la reducción de la emisión de gases contaminantes que persigue frenar el aumento de la temperatura global a menos de 2 grados centígrados, objetivo que la mayoría de los gobiernos consideran imprescindible para evitar la catástrofe.

Sin embargo, en los últimos años, los documentos y las diapositivas de Anderson se han ido haciendo más alarmantes. Con títulos como “El cambio climático: más allá de lo peligroso… Cifras brutales y esperanzas endebles”, señala que las probabilidades de quedarse en algo parecido a unos niveles de temperatura seguros están disminuyendo rápidamente.

Junto con su colega, Alice Bows, experta en control climático en el Centro Tyndall, Anderson señala que hemos perdido tanto tiempo con políticas ambiguas y con tímidos programas climáticos (mientras las emisiones globales crecían sin control), que ahora tenemos que enfrentarnos a recortes tan drásticos que incluso llegan a desafiar la lógica fundamental de priorizar el crecimiento del PIB por encima de todo.

Anderson y Bows informan de que el tan a menudo citado objetivo de reducción a largo plazo (un recorte de más de un 80% de las emisiones de 1990 para el 2050) ha sido fijado por razones de conveniencia política y que no tiene “ninguna base científica”. Esto es debido a que los impactos sobre el clima no provienen de lo que emitamos hoy o mañana, sino del cúmulo de emisiones que se han ido sumando en la atmósfera a lo largo del tiempo. Además, avisan de que centrarse en objetivos de aquí a tres décadas y media –en lugar de enfocarlos hacia lo que podemos hacer para recortar carbono de forma tajante e inmediata- supone un grave riesgo de seguir permitiendo que las emisiones aumenten vertiginosamente en los próximos años, y que de ese modo se superará con creces nuestro “objetivo de carbono” hasta los 2 grados centígrados, y, entrado el siglo, nos encontraremos ante una tesitura imposible de encarar.

Esta es la razón por la que Anderson y Bows argumentan que, si los gobiernos de los países desarrollados se muestran serios a la hora de alcanzar el acordado objetivo internacional de mantener el calentamiento por debajo de los 2 grados centígrados, y siempre que las reducciones vayan a respetar cualquier tipo de principio equitativo –básicamente, que los países que han estado arrojando carbono durante casi dos siglos necesitan recortar sus emisiones antes que los países en los que más de mil millones de personas todavía no tienen electricidad-, entonces, las reducciones deben ser mucho más profundas y tienen que llegar mucho antes.

Incluso disponiendo de una probabilidad de 50/50 de alcanzar el objetivo de los 2 grados (la cual, como ellos y muchos otros avisan, ya implica enfrentarse a una serie de impactos climáticos bastamente dañinos), los países industrializados necesitan empezar a recortar sus emisiones de gases de efecto invernadero alrededor de un 10 por ciento al año. Y deben empezar ya. No obstante, Anderson y Bows dan un paso más, al señalar que este objetivo no puede lograrse con modestas penalizaciones por emisión de carbono o con las soluciones ofrecidas por la tecnología ecológica, normalmente defendidas por las grandes “corporaciones verdes”. Desde luego que estas medidas pueden ayudar, pero no son suficientes: una reducción del 10 por ciento en las emisiones, año tras año, resulta inaudita desde el momento en que empezamos a energizar nuestras economías con carbón.  De hecho, los recortes por encima de un 1 por ciento al año “se han visto históricamente asociadas a recesiones económicas o a crisis políticas”, tal y como indicó el economista Nicholas Stern en su informe de 2006 para el gobierno británico.

Ni siquiera con la desintegración de la Unión Soviética hubo reducciones de tal duración y profundidad (los países soviéticos experimentaron un promedio de reducciones anuales de apenas un 5 por ciento en un período de diez años). Tampoco ocurrieron tras el crack de Wall Street en 2008 (los países ricos experimentaron un descenso de un 7 por ciento de emisión entre 2008 y 2009, pero sus emisiones de  CO2 remontaron fuertemente en 2010, y las emisiones en China y en la India han seguido creciendo). Solo después de la gran crisis de 1929, los Estados Unidos vieron, por ejemplo, como las emisiones descendían durante varios años consecutivos más de un 10 por ciento anual, según los datos históricos del Centro de Análisis e Información de Dióxido de Carbono. Pero esa fue la peor crisis económica de los tiempos modernos.

Si queremos evitar ese tipo de carnicerías a la hora de lograr nuestros objetivos con base científica en las emisiones, la reducción del carbono debe gestionarse con cuidado a través de lo que Anderson y Bows describen como “estrategias de decrecimiento radicales e inmediatas en EEUU, la UE y en otras naciones ricas”. Lo que está muy bien, si no fuera por el hecho de que resulta que tenemos un sistema económico que fetichiza el crecimiento del PIB sobre todo lo demás, sin importar las consecuencias humanas o ecológicas, y en el que la clase política neoliberal hace tiempo que ha rechazado su responsabilidad de gestionar nada (ya que el mercado es el genio invisible a lo que todo debe ser confiado).

Así que lo que Anderson y Bows están realmente diciendo es que todavía queda tiempo para evitar un calentamiento catastrófico, pero no según las reglas del capitalismo tal y como hoy se plantean. Algo que tal vez sea el mejor argumento que jamás hayamos tenido para cambiar esas reglas.

En un ensayo de 2012 aparecido en la influyente revista científica Nature Climate Change, Anderson y Bows lanzaron un guante, acusando a muchos de sus colegas científicos de no ser transparentes a la hora de exponer los cambios que el cambio climático precisa de la humanidad. Vale la pena citarles por extenso: “…a la hora de desarrollar los marcos de emisión de gases, los científicos constantemente subestiman las implicaciones de sus análisis. Cuando se trata de la cuestión de evitar el aumento de los 2 grados centígrados, se traduce “imposible” por “difícil, pero se puede hacer”; “urgente y radical”, por “desafío”: todo para apaciguar al dios de la economía –o, más concretamente, al de las finanzas-. Por ejemplo, para evitar salirse del porcentaje máximo de reducción de emisiones dictado por los economistas, se asumen los anteriores niveles máximos “de forma imposible”, junto con ingenuas nociones de “alta” ingeniería y con las tasas de utilización de infraestructuras bajas en carbón. Y lo más inquietante es que cuanto más menguan los presupuestos sobre emisiones, más se propone la geoingeniería para asegurar que el dictado de los economistas permanezca incuestionable”.

En otras palabras, para aparecer razonable en los círculos económicos neoliberales, los científicos han estado haciendo la vista gorda de manera escandalosa con las consecuencias derivadas de sus investigaciones. Hacia agosto de 2013, Anderson estaba dispuesto a ser incluso más tajante, al escribir que habíamos perdido la oportunidad de cambios graduales. “Tal vez, durante la Cumbre sobre la Tierra de 1992, o incluso en el cambio de milenio, el nivel de los 2 grados centígrados podrían haberse logrado a través de significativos cambios evolutivos en el marco de la hegemonía política y económica existentes. Pero el cambio climático es un asunto acumulativo. Ahora, en 2013, desde nuestras naciones altamente emisoras (post-) industriales nos enfrentamos a un panorama muy diferente. Nuestro constante y colectivo despilfarro de carbono ha desperdiciado toda oportunidad de un “cambio evolutivo” realista para alcanzar nuestro anterior (y más amplio) objetivo los  2 grados. Hoy, después de dos décadas de promesas y mentiras, lo que queda del objetivo de los 2 grados exige un cambio revolucionario de la hegemonía política y económica” (la negrita es suya).

Probablemente no debería sorprendernos que algunos climatólogos estén un poco asustados por las consecuencias radicales de sus propias investigaciones. La mayoría de ellos solo estaban haciendo tranquilamente su trabajo, midiendo núcleos de hielo, elaborando sus modelos de climatología global y estudiando la acidificación de los océanos, hasta llegar a descubrir, tal y como dijo el experto climatólogo australiano Clive Hamilton, que “estaban, sin quererlo, desestabilizando el orden social y político”.

Sin embargo hay mucha gente bien informada de la naturaleza revolucionaria de la climatología. Es la razón por la que algunos gobiernos que han decidido tirar a la basura sus compromisos con el clima para seguir produciendo más carbón han tenido que encontrar maneras todavía más bestias para acallar e intimidar a sus propios científicos. En Gran Bretaña, esta estrategia se está haciendo más patente en el caso de Ian Boyd, el principal consejero científico del Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales, al escribir hace poco que los científicos deberían evitar “sugerir que políticas son buenas o malas” y que deberían expresar sus puntos de vista “colaborando con asesores oficiales (como yo mismo), y siendo la voz de la razón, más que de la disidente, en el ámbito público”.

Para saber a dónde conduce esto, solo hace falta mirar lo que ocurre en Canadá, donde vivo. El gobierno conservador de Stephen Harper ha hecho un trabajo tan eficaz a la hora de amordazar científicos y cerrar proyectos de investigación críticos que, en julio de 2012, un par de miles de científicos y simpatizantes celebraron un funeral bufo ante el Parlamento en Ottawa, quejándose de “la muerte de la evidencia”. Sus carteles decían: “no hay ciencia, no hay evidencia, no hay verdad.”

Pero la verdad siempre reluce. El hecho de que el negocio-habitual-de-búsqueda-de beneficios y crecimiento este desestabilizando la vida en la tierra ya no es algo que tengamos que leer en las revistas científicas. Los primeros síntomas se están desplegando ante nuestros ojos. Y el número de personas que están reaccionando también crece a medida que sucede: bloqueando las explotaciones de gas de esquisto en Balcombe, interfiriendo en las perforaciones en el Ártico en aguas rusas (a un tremendo coste personal); llevando a juicio a las compañias de energías bituminosas por violar la soberanía indígena, entre otros muchos incontables actos de resistencia, grandes y pequeños. En el modelo informático de Brad Werner, esta es la “fricción” que se necesita para frenar las fuerzas de desestabilización. El gran activista del clima Bill McKibben lo llama los “anticuerpos” que se producen para luchar contra la “fiebre alta” del planeta.

No es una revolución, pero es un comienzo. Y puede que nos consiga el tiempo suficiente para imaginar una manera de vivir en este planeta que sea claramente menos jodida.


Naomi Klein es autora de “La doctrina del shock” y “No Logo”, está trabajando en un libro y una película sobre el poder revolucionario del cambio climático.

Traducción para www.sinpermiso.info: Betsabé García Álvarez

Reprodução de Sin Permiso
14 nov 2013


Leia em inglês o texto de Naomi Klein, “Why we need an eco-revolution“, em Socialist Worker, clicando aqui.

sábado, 5 de maio de 2012

Congreso Latinoamericano: “Del discurso a las prácticas por los derechos y deberes de niños, niñas y adolescentes y sus familias”


IV Congreso Latinoamericano de Niñez, Adolescencia y Familia

Este año el lema es “Del discurso a las prácticas por los derechos y deberes de niños, niñas y adolescentes y sus familias”.

Del 8 al 10 de Noviembre - Piura, Perú.

María Fontemachi, Presidenta de la Asociación Latinoamericana de Magistrados, Funcionarios, Profesionales y Operadores de Niñez, Adolescencia y Familia, tiene  el honor de convocarlos a participar del IV Congreso Latinoamericano de Niñez, Adolescencia y Familia que se realizará en  la Provincia de Piura, República del Perú, entre los días 8 y 10 de Noviembre de 2.012.

Este año el lema es "Del discurso a las prácticas por los derechos y deberes de niños, niñas y adolescentes y sus familias".

La Asociación Latinoamericana reúne a Magistrados, Funcionarios, Profesionales, Educadores, Docentes, Investigadores, Fuerzas de seguridad, Policias y Operadores que trabajan o están interesados en la problemática de la Niñez, Adolescencia y Familia.

QUEREMOS LOGRAR la capacitación y que el discurso de plasme en acciones, para lograr así el respeto pleno de los derechos humanos de niños, niñas, adolescentes y familias de América Latina.

Se han efectuado exitosamente tres Congresos cuya temática y conclusiones están plasmadas en la Página de la Asociación, www.alatinoamericana-naf.com, de una concurrencia muy importante, además de calificada y con gran vocación de servicio.

El Primer Congreso se realizó en la provincia de Mendoza, el Segundo en la Ciudad de Córdoba y el Tercero en la Triple Frontera, Iguazú – Misiones, asistiendo  representantes de Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador,  Guatemala, México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela, más el país anfitrión, la República Argentina.

En este próximo IV Congreso se pretende analizar, reflexionar y evaluar la vigencia de los derechos humanos de los niños, niñas, adolescentes y familias con los siguientes ejes: Politicas y Pobreza, Familia y filiación, Justicia Restaurativa, Juicios por Jurado y delito adolescente, Adicciones, y seguiremos analizando los temas de Violencias,Trata de Personas, Indigenas y Derechos, con el objetivo de orientar políticas de estado, legislaciones, acciones, procedimientos judiciales y administrativos. Lograr la integración de distintas posturas, con el propósito final de alcanzar el respeto pleno de derechos en el marco de la Convención Internacional de los Derechos del Niño.

El Congreso cuenta con el aporte de magistrados, funcionarios, profesores, juristas, científicos y especialistas en Niñez, Adolescencia y Familia y sin duda repercutirá positivamente en la comunidad de Piura y en toda América Latina.

El Tercer Congreso fue declarado de Interés Nacional por la Presidencia de la Nación Argentina y luego de concluido, por resolución del Ministerio de Educación de la  Nación, de Interés Educativo.

El referente y representante de la Asociación Latinoamericana de Magistrados, Funcionarios,Profesionales y Operadores de Niñez, Adolescencia y Familia en Piura es el asociado, magistrado Dr. Roberto Palacios Márquez, miembro de la Corte Superior de Justicia de Piura, es el encargado de la gestión organizativa ante las instituciones de Piura y junto a los miembros de Comision Directiva Elmer Vera Castillo, Juan Carlos Montoya, los Asociados peruanos y todos los latinoamericsanos haremos  realidad este sueño.

Esperamos  la  inscripción  como Asociados  entrando  a la página de la Asociación www.alatinoamericana-naf.com de todos los que  creen que la integración y el cambio es posible y  así ayudarán al cumplimiento de  los objetivos  que plasma nuestro Estatuto de Constitución:

1. Promover la defensa de los derechos de los niños, niñas adolescentes, las familias latinoamericanas y de una justicia especializada e independiente.

2. Promover la integración latinoamericana de todas aquellas personas que tengan el objetivo común de trabajar por el respeto de los intereses de niños, niñas adolescentes y sus familias.

3. Establecer lazos entre jueces, magistrados, profesionales, operadores, y especialistas del mundo entero relacionados a la autoridad judicial, administrativa o de cualquier naturaleza que esté preocupada por la situación, la legislación, las acciones de protección de los niños, niñas, adolescentes y sus familias.

4. Difundir el conocimiento de los derechos y garantías comprendidos en las Convenciones Internacionales, especialmente la Convención Internacional de los Derechos del Niño y propiciar su efectiva inclusión en las legislaciones nacionales y locales, a favor de los niños, niñas, adolescentes y sus familias.

5. Estudiar a nivel latinoamericano e internacional todos los problemas que surjan del funcionamiento de las autoridades judiciales, administrativas, de los cuerpos de protección de la niñez, adolescencia y la familia, de las  organizaciones de protección de derechos, de las organizaciones de la sociedad civil y gubernamentales, para procurar su perfeccionamiento en pos de asegurar el respeto pleno de los derechos de los niños, niñas, adolescentes y sus familias, permitiendo el intercambio y la capacitación de los integrantes de la Asociación y de la sociedad en general.

6. Examinar la legislación diseñada o sancionada para la protección de los niños, niñas, adolescentes y sus familias, así como los variados sistemas existentes para la protección de los niños, niñas, adolescentes y familias en situación de vulnerabilidad, victimización y exclusión social, con miras al mejoramiento de aquellos, tanto a nivel de cada país como latinoamericano.

Lo primordial es lograr la capacitacion y el cambio de prácticas en la tarea diaria y lograr así el respeto pleno de los derechos humanos de niños, niñas adolescentes y las familias de América Latina.

En cada comisión se dictarán conferencias de los temas específicos de forma simultánea. LOS ESPERAMOS!!!.

Reproduzido da página do evento.

segunda-feira, 2 de abril de 2012

XI Festival Internacional de Cine y Video de los Pueblos Indígenas: por la vida, imágenes de resistencia


Colombia del 23 al 30 de septiembre en Bogotá y del 3 al 6 de Octubre de 2012 en Medellín

Lanzamiento del XI Festival Internacional de Cine y Video de los Pueblos Indígenas, por la vida, imágenes de resistencia, a realizarse en Colombia en septiembre y octubre próximos…

“Los pueblos indígenas desde las raíces, ancestralmente, hemos comunicado espiritualmente; hoy tenemos medios apropiados que sirven para complementar esa comunicación tradicional y debemos usar las herramientas tecnológicas de la modernidad como radio, prensa, internet y los audiovisuales como medios de expresión y unidad… Esta XI versión de este gran Festival debe ser símbolo de unidad e integración para nuestros pueblos indígenas”, señaló Álvaro Piranga, consejero de la ONIC en el ritual de Armonización, durante el Acto de lanzamiento del Festival que se llevo a cabo el pasado 20 de enero en la sede de la ONIC en Bogotá.

La Consejería de gobierno de la Autoridad Nacional Indígena de Colombia, ONIC; La Coordinadora Latinoamericana de Cine y Video de los Pueblos Indígenas, CLACPI; la Organización Indígena de Antioquia, OIA; la Asociación de Cabildos Indígenasdel Norte del Cauca, ACIN; el Tejido de Comunicaciones por la Verdad y la Vida ACIN y; la Fundación Cine Documental, que conforman el Comité Organizador del XI Festival, expusieron aspectos fundamentales de lo que será esta versión del Festival audiovisual más importante de los pueblos indígenas del Abya Yala.

Al Acto de lanzamiento que inicio con un ritual asistieron varias organizaciones sociales, investigadores, académicos, estudiantes, medios de comunicación, pueblos y organizaciones indígenas, organizaciones internacionales como agencias de cooperación y de la ONU e instituciones del Estado y del Distrito, entre ellos el Programa Presidencial para la Formulación de Estrategias y Acciones para el Desarrollo Integral de los Pueblos Indígenas de Colombia.


 (...) El Festival 


El Festival Internacional de Cine y Vídeo de los Pueblos Indígenas se realiza desde 1985 año en que surgió CLACPI y ésta en asociación con organizaciones indígenas de cada país organiza un Festival cada 2 años en Latinoamérica para estimular y visibilizar los procesos de comunicación y producción audiovisual de comunicadores y pueblos indígenas. El Festival incluye actividades de difusión, capacitación y producción, foros, seminarios y reuniones preparatorias en las que participan autoridades, líderes y organizaciones indígenas.


Este año el Festival se realiza en Colombia del 23 al 30 de septiembre en Bogotá y del 3 al 6 de Octubre de 2012 en Medellín. Los ejes temáticos son: territorio y sitios sagrados; resistencia y lucha de los pueblos y; pueblos en vía de extinción con el propósito de fortalecer los procesos de comunicación de los pueblos indígenas del Abya Yala fomentando la producción audiovisual propia y la amplia divulgación de la realidad y los derechos indígenas.

Las anteriores versiones del Festival se llevaron a cabo en México D.F. México, 1985;  1987 en Río de Janeiro, Brasil; 1989 en Caracas, Venezuela; 1992 en Lima y Cuzco, Perú; 1996 en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia; 1999 en Quetzaltenango, Guatemala; 2004 en Santiago, Wallmapu, Chile; 2006 en Oaxaca, México, 2008 La Paz-Bolivia y 2010 en Quito, Ecuador. Algunas producciones han ganado espacios en televisión abierta de distintos países.



El Festival Internacional de Cine de los Pueblos Indígenas se ha convertido en un escenario de vital importancia e incidencia política y visibilizacion de la realidad indígena que permite a los pueblos y las organizaciones indígenas, además, consolidar un proceso de reivindicación social y política en el cual la comunicación adquiere una relevancia como pilar de defensa, resistencia y promoción de la cultura y los derechos indígenas.

El arte y la cultura audiovisual son mecanismos que contribuyen a la promoción y consolidación de la cosmovisión, la cultura y los procesos indígenas. Por ello hemos impulsado la producción y difusión audiovisual, expresados en temas como cultura, derechos humanos y colectivos, territorio, memoria, militarización, saqueo territorial, mujer y familia, violencia en las comunidades y su impacto en el tejido sociocultural.

Reproduzido de Cine y Video Indígena

Leia o texto completo clicando aqui.

quinta-feira, 29 de março de 2012

El Avatar Verdadero: una mirada a la situación de la Amazonía Peruana


El Avatar Verdadero

Perú: Habrá panel de discusión luego del estreno de “El Avatar verdadero”
30 marzo 2012
Pontificia Universidad Católica del Perú

Es una película que puede verse desde muchos ángulos pero al final no puede evitarse admitir que la amazonía y sus riquezas -entre ellas, los pueblos indígenas-, merece respeto y necesita de soluciones efectivas para detener la contaminación. El Avatar verdadero de David Suzuki narra los conflictos de los pueblos awajún, wampis y harakmbut en la Cordillera del Cóndor por la explotación minera y de hidrocarburos.

La acuciosa periodista Claudia Cisneros será la moderadora tras la proyección del documental de una mesa conformada por María Luisa del Río (editora de Regiones de El Comercio), Bill Powers (director de Ingeniería de Etech International), Juan Luis Dammert (investigador de SPDA) y Oseas Barbarán (presidente de la Confederación de Nacionalidades Amazónicas del Perú).

El estreno es este viernes 30 de marzo a las 7:00 p.m. en el Centro Cultural de la PUCP, ubicado en avenida Camino Real 1075, San Isidro.

El Avatar… recibió excelentes críticas y varios reconocimientos cuando fue estrenado en 2011 en Canadá.

A través de la mirada del cientñifico Suzuki se contempla la actual disyuntiva entre el concepto de desarrollo estatal y la intención pueblos indígenas como los mencionados, quienes buscan preservar sus derechos e identidad cultural frente a cualquier amenaza externa.



The Real Avatar

Peru is in the midst of an unprecedented resource “rush” – 72% of the jungle has been zoned for oil development alone. And according to recent studies, in just 10 years nearly half the Peruvian rainforest–one of the most biologically diverse areas on Earth–may be past the point of no return if current rates of deforestation continue. In The Real Avatar, David Suzuki sets off for the Amazon to investigate the effect this rush is having on the native peoples who call this land their home.

Under the shadow of the Cordillera del Condor mountains, and near where the mighty Amazon river begins, live the Awajun and Wampis peoples, a proud, warrior nation, never conquered by the Incas or the Spanish. Today, they feel they are being invaded again: Peruvian and Canadian mining companies aim to set up a gold mine on land these natives say is their traditional territory. In fact, the Awajun had an agreement for the establishment of a National Park along the Cordillera that would protect their land. But the Awajun found their agreement broken, quite literally in two, when Peru's President gave half the area over to mining interests. Studies indicate that mining here would devastate the area's water system – water that flows to the downstream Awajun communities.
The Awajun were already part of a deadly confrontation with National Police in 2009 over Peru's plans for “developing” the Amazon – can more violence be avoided in the future?

In the southern province of Madre de Dios, native peoples fought successfully for over a decade to establish a communal Reserve to protect their lands from illegal mining and logging. The Reserve created was so protected that not even the natives themselves were allowed to use it. And yet today, this same Reserve finds itself nearly totally engulfed by Oil Block 76, sold to the Hunt Oil Corporation of Texas. As Hunt's exploratory work begins, the natives find themselves divided. Some feel oil development will bring jobs and money, while others fear the social and environmental impacts, and know their very way of life is at risk.
And for those nearby “Uncontacted” natives living in the forest in voluntary isolation, in the same way they have for thousands of years, the stakes are even higher.
In The Real Avatar, David Suzuki journeys to the Peruvian Amazon to see first-hand the forces threatening the way of life of its indigenous peoples, and to explore the magnificent beauty and richness of this now-vanishing land, this “Pandora” on Earth.

A dramatic story of cultures in conflict, with the fate of the Amazon hanging in the balance,The Real Avatar is shot in full HD and is produced and directed by Roberto Verdecchia.

Reproduzido de CBC Documentários

Veja trailer do Documentário clicando aqui. E, mais informações/documentários de David Suzuki clicando aqui.

..."Não façais algo a nosso povo que lhe cause desgraça e que o faça perecer... Vieram fazer as flores murchar"…


Texto relembrado por Denis de Moraes a propósito da partida de Cuba do Sr. Ratzinger em março de 2012, publicado em Koinonia, de autoria de Leonardo Boff. Via Facebook.

“Sobre a Declaração “Dominus Iesus”, documento sobre a unicidade e a universalidade salvífica de Jesus Cristo e a doutrina da Igreja. Foi emitido pela Congregação para a Doutrina da Fé, no dia 6 de agosto de 2000, assinado pelo então prefeito da Congregação, o Cardeal Joseph Ratzinger, que se o tornou Papa Bento XVI”. Wikipédia

Joseph Card. Ratzinger: exterminador do futuro?

Leonardo Boff

Quem pretende possuir sozinho a verdade absoluta está condenado à intolerância para com todos os demais que não estão nela. A estratégia é sempre a mesma, em qualquer um destes totalitarismos: converter os outros ou submetê-los, ou desmoraliza-los ou destruí-os. Esse método o conhecemos bem na América Latina. Foi minuciosamente aplicado pelos primeiros missionários ibéricos que vieram ao México, ao Caribe e ao Peru com a ideologia absolutista romana. Consideraram as divindades das religiões indígenas falsas e suas doutrinas pura invenção humana. E os destruiram com a cruz associada à espada.

Os lamentos dos sábios astecas ecoam até hoje:"Dissestes que não eram verdadeiros nossos deuses. Nova é essa palavra, a que falais. Por causa dela estamos perturbados, por causa dela estamos incomodados… Ouvi, senhores nossos, não façais algo a nosso povo que lhe cause desgraça e que o faça perecer… não podemos estar tranquilos" (Miguel León-Portilla, A conquista da América Latina vista pelos indios, Vozes, Petrópolis l987,21-22). Os maias em soluços choravam: "Ai! Entristeçamo-nos porque chegaram (os espanhóis cristãos)…Vieram fazer as flores murchar. Para que sua flor vivesse danificaram e engoliram nossa flor… Castrar o sol. Isso vieram eles fazer aqui… Esse Deus "verdadeiro" que vem do céu só de pecado falará, só de pecado será seu ensinamento. Eles nos ensinaram o medo"(León-Portilla, op.cit. 60-62).

O Cardeal Ratzinger poderá imaginar o que um piedoso presbiteriano, trabalhando no interior da selva amazônica com os indígenas ou um monge taoista, mergulhado em sua contemplação, sentirão quando, num encontro inter-religioso qualquer, se lhes disser que eles não têm fé ou que não são igreja, que em si nada possuem de divino e de positivo, e se o possuem é só por causa de Cristo e da Igreja? Assim humilhados e ofendidos têm motivos para chorar como os astecas e maias. E seu lamento chegará até o coração de Deus que sempre escuta o grito dos oprimidos, sem a mediação desnecessária da Igreja. Mas como são justos e sábios, seguramente, apenas sorirrão face à tanta arrogância, à tanta falta de respeito e à tanta ausência de espiritualidade para com os percursos de Deus na vida dos povos.

Leia o texto completo em português na página de Koinonia clicando aqui.

Joseph Card. Ratzinger: ¿exterminador del futuro? Sobre la Dominus Iesus

Leonardo Boff

Quien pretende tener él solo la verdad absoluta está condenado a la intolerancia para con todos los demás, que no están en ella. La estrategia es siempre la misma, en cualquiera de estos totalitarismos: convertir a los otros o someterlos, desmoralizarlos o destruirlos. Conocemos bien este método en América Latina. Fue minuciosamente aplicado por los primeros misioneros ibéricos que vinieron a México, al Caribe y a Perú con la ideología absolutista romana. Consideraron falsas las divinidades de las religiones indígenas, y sus doctrinas las tuvieron por pura invención humana. Y las destruyeron con la cruz asociada a la espada.

Los ecos de los lamentos de los sabios aztecas resuenan hasta hoy: "Dijisteis que no eran verdaderos nuestros dioses. Nueva palabra es ésa, la que habláis. Por causa de ella estamos perturbados, incomodados… Oigan, señores nuestros: no hagáis a nuestro pueblo algo que le cause desgracia o que lo haga perecer… No podemos quedar tranquilos" (Miguel León Portilla, A conquista da América Latina vista pelos indios, Vozes, Petrópolis l987, 21-22). Los mayas sollozaban: "¡Ay!, entristezcámonos, porque llegaron (los españoles cristianos)… Vinieron a hacer que las flores se marchiten. Para que su flor viviese, dañaron y devoraron nuestra flor… Castrar el sol: eso es lo que vinieron a hacer ellos aquí… Ese Dios "verdadero" que viene del cielo, sólo de pecado hablará, sólo sobre el pecado será su enseñanza. Ellos nos enseñaron el miedo" (León-Portilla, op.cit. 60-62).

¿Podrá imaginar el cardenal Ratzinger lo que un piadoso presbiteriano, trabajando en el interior de la salva amazónica con los indígenas, o un monje taoísta, sumergido en su contemplación, sentirán, cuando, en un encuentro inter-religioso cualquiera, se les diga que ellos no tienen fe, o que no son iglesia, que en sí nada tienen de divino y de positivo, y que si lo poseen es sólo por Cristo y por la Iglesia? Humillados y ofendidos, tienen motivos para llorar como los aztecas y los mayas. Y su lamento llegará hasta el corazón de Dios, que siempre escucha el grito de los oprimidos, sin la mediación innecesaria de la Iglesia. Pero como son justos y sabios, seguramente sólo sonreirán frente a tanta arrogancia, a tanta falta de respeto y a tanta ausencia de espiritualidad para con los caminos de Dios en la vida de los pueblos.

Leia o texto completo em espanhol na página de Koinonia clicando aqui.

quinta-feira, 8 de março de 2012

Negociação e disputa por um projeto de filme em uma comunidade Mocoví


"¿Y nosotros qué vamos a hacer?" Negociación y disputa en torno a un proyecto de filmación en una comunidad mocoví

Agustina Altman

RESUMEN

En este trabajo analizaremos una situación inesperada que ocurrió durante la presentación de un proyecto de filmación en una comunidad aborigen mocoví del Suroeste Chaqueño. Mientras se llevaba a cabo una entrevista informal y la presentación de dicho proyecto sobre el grupo mocoví -el cual habita la provincia de Santa Fe y el Chaco- los documentalistas encargados de su realización se vieron inmersos en una (re)negociación para ellos impensada de los roles y, en una disputa por la (re)definición misma de la situación entre ellos y dos representantes de la comunidad.

A partir del debate que se generó, los realizadores debieron negociar las pautas de filmación y las del propio discurso fílmico, ya que sus interlocutores mocoví -como intelectuales de su cultura- desplegaron su propio proyecto estratégico que establecía qué cosas querían mostrar y cuales no. Por otro lado, los documentalistas trataron de
imponer -como lo más relevante- su dominio técnico, lo cual les permitiría tener el control temporal (al tener preestablecidas las fechas de filmación) y espacial, ya que habían definido que la edición se realizaría en Buenos Aires.

Dado que estos representantes mocoví son las puertas de acceso a la comunidad y que tienen un rol principal en la organización de las actividades, aprobación y difusión, los realizadores debieron considerar sus objeciones y reformular parte de su proyecto documental.

Palabras clave
Documental, negociación, mocoví

PALABRAS FINALES

A lo largo de este trabajo, hemos analizado cómo a partir del debate que se generó entre los maestros mocoví y los documentalistas éstos últimos se vieron inmersos en una (re)negociación para ellos impensada de los roles y, en una disputa por la (re)definición de las pautas de filmación y las del discurso fílmico. Esto se debió a que los realizadores trataron de definir la lógica de representación de «los otros» pero sus interlocutores mocoví -como intelectuales de su cultura- desplegaron su propio proyecto estratégico que establecía qué cosas querían mostrar y cuales no.

También, observamos que los realizadores trataron de imponer - como lo más relevante - su dominio técnico y espacial ya que previamente habían definido que la edición se realizaría en Buenos Aires mientras que los maestros, reclamaron no ser meros objetos de representación sino sujetos con un rol activo en el proceso de filmación y cierto control sobre el producto. Además, demandaron que su voz sea tan importante como la de los antropólogos y realizadores y que no se hablara de ellos sino con ellos.

Respecto a los antropólogos, señalamos que debido a que generalmente son convocados como asesores no tienen un amplio margen de decisión sobre los contenidos, formatos, edición, etc. Y, al igual que sucede con los miembros de las comunidades deben negociar relaciones sociales y roles en este tipo de proyectos.

Adhiriendo a que el discurso audiovisual habla más de quien lo produce que de lo que se muestra (Bateson y Mead, 1942) la discusión que se planteó entre los realizadores y los maestros mocoví es um c laro ejemplo del  permanente problema acerca de  la  cuestíon metodológica de la construcción compartida del conocimiento (Ardèvol, 1994). La negociación acerca del modo de representación del «otro» será un problema de poder a resolver dentro de una elección que es epistemológica y por lo tanto, absolutamente política.

Por una parte esta el hecho de que quien es «sujeto fílmico» debería tener derecho a participar en el proceso de tomas de decisión. Por otro lado quien decide emprender un registro audiovisual busca asegurar su derecho a expresar su punto de vista, que podría ser crítico respecto a estos sujetos o, aún sin serlo, adherir a una mirada sobre los mismos que no fuera coincidente con la de los retratados.

Pero no se puede olvidar que en casos como el abordado, los «sujetos fílmicos» no sólo están inmersos en relaciones de dominación por parte de la sociedad y la cultura de la que provienen los realizadores, sino que además en general no poseen (por esa misma situación de dominación) la posibilidad de generar sus propios discursos fílmicos que pudieran presentarse en pie de igualdad con las miradas de los demás. Por ello, es especialmente importante encontrar formas de que sus opiniones acerca de si mismos puedan ser oídas.

En este sentido, parece central la posibilidad de que las comunidades aborígenes realicen sus propios productos audiovisuales que lleguen a los medios de comunicación.

MAIDANA, Carolina Andrea. Antropología de los nativos = Antropología dos nativos : estrategias sociales de los sujetos en la investigación = estratégias sociais dos sujeitos na pesquisa  / Carolina Andrea  Maidana y Jakeline  de Souza  ; compilado por Carolina Andrea Maidana y Jakeline  De Souza . - 1a ed. - La Plata : Universidad Nacional de La Plata, 2012. Páginas 65-75

E-Book.

Disponível na página Editorial da Universidad de la Plata clicando aqui.

Leia também: "La verdad brotará de la tierra", por Estevan Zugasti, de uma  do Sudoeste Chasqueño, clicando aqui.

segunda-feira, 16 de janeiro de 2012

“Hoje, aqui, ser índio é uma escolha”: Eu Sou Índio de Abya Yala!


Faz algum tempo, estive com um amauta, que na língua kichwa quer dizer sábio. Seu nome é Luis Fernando Sarango Macas. Ele é reitor da Universidade Intercultural de Amawtay Wasi, no Equador, uma escola que atua em outra lógica, a dos povos originários, a gente indígena, autóctone. Falávamos sobre essa questão de ser ou não ser indígena, já que na América Latina somos essa mistura de etnias. E Sarango pôs fim ao tema com a seguinte máxima: “hoje, aqui, ser índio é uma escolha”. E assim é.

Basta que a gente volte no tempo e em algum lugar da nossa árvore ali está, o índio. Indelével. Tiro por mim. Tenho descendência italiana, portuguesa, espanhola e indígena. Poderia ser a “raça cósmica”, de Vasconcelos, ou seja, uma coisa nova, a mistura, o mestiço. Poderia ser portuguesa, ou espanhola, ou italiana. E poderia ser índia. Mas, toda nossa cultura nos carrega para uma identidade dúbia. Ao mesmo tempo em que se tenta criar a idéia de uma original “brasilidade”, a mente dos brasileiros é formatada, desde pequena – via família, escola, igreja - para ser “europeia”. Talvez nessa contradição resida a “esquizofrenia racial” que se explicita não só aqui, mas em todo o continente.

Uma recente pesquisa feita com crianças no México (http://youtu.be/XAuYtpI3Cq8  ) mostra o quanto meninos e meninas indígenas, brancas e negras trazem marcado em ferro e fogo a ideia de que o branco é o belo, e tudo o que não se identifica com isso é feio, sujo, ruim. Causa profunda comoção ver aqueles rostinhos marcadamente indígenas apontarem para o boneco negro e dizer, timidamente: é feio, é mau, não me passa confiança. Daí que ser índio ou negro passa a ser o limbo.

Uma passada pelos livros de história e pela imprensa brasileira e ali estão os estereótipos muito claros e bem demarcados. Desde a invasão européia o índio é o selvagem, o preguiçoso, o que atrapalha a civilização, o inútil. Por isso foi completamente dizimado em grandes áreas do país. Mesmo as almas mais altruístas, como Rondon, acreditavam que era preciso integrar o índio à civilização, como se ele não fosse capaz de viver segundo a sua maneira e, desde o início do século XX, iniciou-se essa “humanitária” integração. Na prática, integrar-se seria esquecer sua cultura, esquecer seus traços físicos, sua língua, seus deuses. Integrar-se seria sumir no universo branco, cristão, eurocêntrico. Integrar-se seria deixar de ser quem é em nome de uma “brasilidade” falsa. Os que não aceitaram esse perder-se no mundo branco foram confinados em reservas, que vez ou outra lhes são tiradas ou diminuídas em nome do lucro e dos desejos do mundo invasor.

E, com o passar do tempo a prática também mostrou que, mesmo com a integração, há coisas que não se pode mudar. A cor da pele, o rasgo do olho, o cabelo liso, a atávica sede de horizontes. Um índio não pode se “integrar”, misturando-se a malta branca, porque não o é. Um índio, assim como o negro, tem, como diz Milton Nascimento, a marca da cor e da cultura. E uma sociedade, na qual as crianças aprendem desde a família que o bom é ser branco e cristão não tem como gerar outros seres que não esses que vemos por aí, cheios de ódio racial, discriminação e preconceito. Daí que ser índio nesse país segue sendo algo ruim, sujo, feio, anacrônico.

Então, se a sociedade é formada assim, para ver o índio como um ser menor, como esperar que as pessoas entendam a necessidade da demarcação das terras indígenas? Como querer que as maiorias entendam que as comunidades indígenas precisam de espaço para vivenciar sua cultura, que é rica, que é bela, que é singular? Como vão entender que esse povo que vive nos caminhos, nos barracos, na luta cotidiana por território tem os mesmos direitos que os brancos? A identidade dos indígenas como um ser de “segunda categoria” segue sendo difundida, sem parar. E o máximo a que se chega é a uma musculação da consciência, com o sentimento de pena ou a doação de um saco de arroz, o que reforça ainda mais a ideia original.

No que diz respeito a mim faz tempo que decidi assumir a parte indígena que vive em mim. Minha trisavó era índia, charrua. Nascida e criada na Banda Oriental, filha de um povo valente, arranchado em toldos nas sesmarias do sul. Conhecedora das ervas, exímia na boleadeira, amazona de primeira. O povo charrua foi o que melhor se adaptou ao cavalo trazido pelos espanhóis, chegando a quase se tornar um só ser, charrua/cavalo, centauro da guerra de independência junto com o grande José Artigas. Minha trisavó talvez tenha sido uma daquelas charruas guerreiras, das poucas que sobraram do massacre perpetrado pelas tropas de Fructuoso Rivera, então presidente do recém criado Uruguay, ao povo charrua. Fugida pelo campo afora foi bater em Itaquy, hoje Rio Grande do Sul, e lá foi tomada por um português que a tornou sua mulher. Desse tronco vim...

Essa é uma decisão pessoal, mas que tem importância para o tema em questão. Porque a compreensão do ser indígena precisa passar, em cada família, em cada pessoa, por um longo processo de conhecimento ou re-conhecimento de quem somos e de onde viemos, nós todos, como povo. É necessário compreender as raízes deste imenso espaço geográfico que hoje ocupamos com a cultura ocidental/cristã. Não dá para fingir que estas eram pradarias e montanhas vazias quando aqui chegaram os portugueses e espanhóis. Havia povos e culturas. E isso segue vivo, a despeito de tudo. Vive nos nomes das coisas, dos lugares, na lembrança atávica, nos costumes, nos hábitos. É coisa viva!

Então, não dá para aceitar que não se reconheçam os índios como seres capazes de tomar suas próprias decisões – seguem sendo tutelados no Brasil. Não dá para aceitar que não sejam levados em conta nos seus desejos e vontades, como a não construção de Belo Monte e demais represas que impactam nas suas terras. Não dá para achar natural que uma mulher branca tenha indiazinhas em sua casa trabalhando como escravas. Não dá para aceitar que se queimem índios nas paradas de ônibus em Brasília, ou nos fundões do país. Não dá para reproduzir idéias estúpidas como a de que são preguiçosos, ladrões, sujos. Desse tipo há, é certo. Mas tanto quanto há entre os brancos, os negros, os amarelos e os azuis. Não é a etnia que define o caráter.

Assim como para com os negros, trazidos à força, como escravos, há uma grande dívida a ser resgatada com os povos indígenas desta terra. E isso tem de começar já, desde as famílias, as escolas e até as igrejas, que tanto forjam a mente das pessoas. É preciso contar as histórias, os mitos, ensinar das culturas, das canções, do modo de organizar a vida. É preciso fazer entender que cada povo tem a sua “linha da vida” como essa que se vê hoje no facebook. E que ela começa bem lá atrás. Há que desfazer os preconceitos e isso só se consegue com conhecimento. Há que se assumir essa herança Jê, Tupi, Guarani. É o que somos! E não dá para fugir.

É certo que esse é um longo caminho, mas a larga jornada se inicia com o primeiro passo. Ruben Alves tem um texto no qual fala do humano, comparando-o a uma hospedaria. E que vez ou outra assoma na janela um desses hóspedes que moram em nós: o alegre, o triste, o raivoso, o doente, o malvado, o generoso, enfim. Pois uso a mesma metáfora para o que somos, no Brasil, como povo. Também somos uma hospedaria, na qual, a cada tanto, assoma na janela o negro, o índio, o branco, o amarelo, o azul. Eles existem todos dentro de nós, porque somos um, como raça. E temos de conhecê-los, aceitá-los e amá-los. Cada um pode escolher qual o que ficará à janela mais tempo. Mas, fatalmente, os demais assomarão. E devem fazê-lo, principalmente quando forem discriminados ou oprimidos. Eu, por exemplo, sou charrua, mas posso ser negra quando meus irmãos forem atacados, e posso ser branca se precisar.

O que, talvez, devesse nos unir, sempre, seja nossa consciência de classe. Quem somos no cenário da vida: os que oprimem ou os que farejam a liberdade? E isso é coisa que tem de ser ensinada, todos os dias, em todos os lugares. O racismo é uma construção das forças que sempre estiveram no poder. Diminuir para dominar. O grande segredo da luta de classes é não aceitar essa premissa. Ninguém é menor que ninguém por conta da cor ou do rasgo dos olhos. Ninguém é menor que ninguém por conta da conta bancária. Como diz o poeta: menores que nosso sonho, não podemos ser. Então, a luta contra o racismo é sempre a luta contra esse poder que aí está.

Os índios não são contra o a construção de uma vida melhor para todos, eles apenas querem que a deles também seja respeitada, querem suas terras, seus direitos, querem viver em paz na sua forma de ser, autônoma, criadora, original. Entender isso é o tal do primeiro passo da larga jornada que haveremos de empreender rumo à outra forma de organizar a existência que não seja predadora, escravizante ou de opressão do homem pelo homem. Ser índio é bonito e é bom. Essa é uma verdade abissal!

Reproduzido do blog “PovosOriginários” por Elaine Tavares